Just me

Se supone que en este espacio debería hablar de mí: mi edad, profesión, gustos… Etiquetarme. Lo malo (y lo bueno) es que en la mayoría de los casos esas etiquetas no son indelebles. Cambian de color, forma o tamaño dependiendo del día, la hora o incluso el minuto de la vida en el que nos encontremos. ¿Qué sentido tiene, entonces, que limite mi “yo”? Permitidme que prefiera que si alguien me lee, me descubra a través de miles de palabras y no sólo a través de una pequeña lista de ellas.

Bienvenidos…