Flash, el relámpago humano

        Y no lo digo porque me haya cruzado con ese súper héroe ni porque yo sea tanto o más rápida que él (lo cual es difícil de imaginar teniendo en cuenta mis muchos antecedentes de torpeza absoluta).  Ojalá.

      Cualquier que haya hablado conmigo sobre cosmética y potingues, sabrá que mi marca de cabecera en cuanto a maquillaje se refiere es MAC. No es que me guste, es que casi se podría decir que soy adicta. Y claro, cuando ayer recibí un email suyo avisándome del lanzamiento de la colección Venomous Villains (de la que ya tenía conocimiento gracias a N.) lo normal es que me hubiera puesto como loca de contenta y mirado a mi tarjeta de crédito de soslayo, esperando que no fuera consciente del maltrato que iba a sufrir. Y en circunstancias normales habría sido así, creedme. Pero no pudo ser.

      Situémonos: Lunes, 10:25 a.m. Dirijo mis pasos hacia una gran superficie para aprovechar la ausencia de gente a primera hora y poder cotillear a gusto y sin llegar a las manos con nadie. Como siempre, lo primero es el stand de MAC. De pronto, mis ojos se convierten en dos platos soperos y reprimo con mucho esfuerzo las ganas de cantar y dar saltitos. Allí, delante de mi, estaban Cruella, Maléfica y la Reina Mala de Blancanieves (perdonadme que el Dr. Facilier no cause ese mismo efecto en mí, pero supongo que es una cuestión generacional). Total, que mientras hecho de menos un babero (bendito Paulov) mi cara de emoción se va transformando en absoluta incredulidad. Más de la mitad de los productos llevan pegadita una etiqueta de “Agotado”.

        Con paso decidido me acerco a la dependienta y le pregunto cuándo ha salido a la venta la colección, a lo que ella me responde solícita: “Esta misma mañana”. Creo que en ese momento, mi cara podría haberse comparado a la de cualquier manga, cuando se les quedan los ojos así ¬¬ y una gota enorme aparece al lado de su cabeza. Entonces llega la Revelación (lo pongo con mayúscula porque me pareció muy gordo) y, con ella, el cabreo supremo: Por lo visto, lo que ocurre es que hay clientas que están pendientes de cuándo van a salir las colecciones y según llegan al distribuidor, días antes de que se pongan a la venta, reservan todo lo que se les viene en gana. No hay límite. El día del lanzamiento, pasan tranquilamente a recogerlo y abonarlo y resuelto el incidente.

        Ahora que conozco el truco, entiendo por qué me he “perdido” tantísimos productos aunque haya ido a los dos días del comienzo de la venta. Y qué queréis que os diga, me parece vergonzoso. Una cosa es que se limitase el número de artículos a reservar, y otra muy distinta es permitir que entre 4 se repartan lo que muchas más llevamos largo tiempo esperando. Y podríais decir: “¿Por qué no te lo has callado y te aprovechas tú de ello?”. Y la respuesta supongo que tiene dos motivos:

1.- Que soy idiota

2.- Que me parece un cachondeo y creo que debía contarlo. Me da mucha rabia porque, al final, lo que acabaré haciendo es buscar productos parecidos en otras marcas que no me obliguen a andar todo el día pendiente de estos chanchullos.

      Así que ya sabéis, la próxima vez que vayáis a comprar un producto de edición limitada, más vale que lo hayáis reservado o estará en el tocador de otra persona…

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