Arrebato

Hay veces en las que la rabia (por ejemplo) se instala en tu estomago, se reparte a la velocidad del sonido por todo tu cuerpo y sientes que necesitas estallar. En contadas ocasiones, Hiroshima a tu lado es un juego de niños. Y luego, la tranquilidad se apodera de ti mientras te vuelves más ligera. Eso me ha pasado hoy.

 El pantalón que me he puesto esta mañana llevaba el bajo como doblado sobre si mismo, y lo que yo pensaba que era un toque mono ha resultado una trampa mortal. Acostumbrada a ponérmelo llevando botines con tacón cuadrado, nunca imaginé que la puntería de la que carezco en condiciones normales se iba a condensar en mis pies para atinar con el taconcito de aguja que llevaba hoy dentro de la vuelta del pantalón una y otra vez. No os voy a contar como han sido mis dos caídas (si, DOS, voy superando mi record personal), pero si os diré que me he llegado a asustar por lo que me podría haber pasado.

 Total, que al fin consigo llegar a mi casa. Me bajo del coche, vació el buzón (cosa que siempre me toca a mi por una extraña alergia que han desarrollado todos los miembros de mi familia a hacerlo) y cuando estoy entrando en casa… PUM! el enésimo tropezón de la mañana. Si en ese momento se hubiera tomado la temperatura de mi sangre probablemente superaría los 100º. Como un misil me he dirigido al salón donde, sin pensármelo dos veces me he descalzado y quitado el pantalón. Del tirón a la cocina, he cogido las tijeras… ¡y adiós perneras! Hala, para que intente hacerme caer otra vez.

 Niños, esto es lo que se llama tener un arrebato. No lo hagáis sin la supervisión de un adulto J

 Nota: Hope for Winter, te prometo que lo de Sanchidrián lo explico mañana

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Un comentario en “Arrebato

  1. ¿Has pensado en ponerte unas rodilleras por debajo de los pantalones para cuando tenga lugar una de tus caidas? Quizás al principio sean incómodas, pero a partir de la tercera caida se agradecen..
    Bueno, ahora hablando en serio, espero que hayas aprendido la lección: no arriesgues, y si vas a arriesgar, practica antes en casa.
    Cuidate mucho guapísima. Muchos bechos.
    Por cierto, espero impaciente la historia de San Chidrian.

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