La familia y uno más

Mi casa, desde el principio de los tiempos (bueno, más bien desde que tengo uso de razón, que para mí es lo mismo), ha sido una especie de casa de acogida para todo bicho viviente que se ha acercado a la puerta. Así, mi anterior perra, un pastor alemán que se llamaba Jara, fue abandonada dos días después de Navidad y tardó menos de una noche es ser adoptada por nosotros al encontrarla vagando por la calle. Ninguno de mis gatos (que han sido unos 8) ha salido de una tienda de animales; todos nos los han regalado o los hemos encontrado. Incluso la tortuga la sacamos de la calle. El único animal que hemos comprado es mi perro actual, un cocker negro que se llama Byron y que es tan bueno que da en tonto.

 El caso es que mientras estuve en Berlín mi familia aumentó, y no estoy hablando de ningún embarazo. Una tarde, mi hermana y mi madre descubrieron un animalillo debajo del coche que my sister, haciendo gala de los años de experiencia “cazando” gatos en el pueblo, se apresuró a pillar. Tras tres o cuatro días de incertidumbre (“hay que llevarlo a algún centro, blablabla”) ya estaba clarísimo que era uno más de la familia puesto que tenía hasta nombre.

 Así que, en primicia mundial, oficialmente os presento a Sanchidrián:

 

Sanchidrián

 

 

El origen del nombre, en el siguiente post XD

 

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Un comentario en “La familia y uno más

  1. Puf… hacía la tira que no me pasaba por aquí, ¡y me toca la primicia mundial!¡Ole, ole!
    Mi primer gato, "gato"(se llamaba así), apareció un día maullando, con poco más de tres semanas, por debajo del seto de mi jardín. La criaturilla vió un sitio comodo y pego un brinco para aterrizar en mi barriga y hacerse una bola. Yo estaba fascinado ante la valentía de semejante bolita de pelo. Decidí premiarlo. Como era mi primera mascota grande (miles de episodios de muertes truculentas de hamsters que creo que en un rato relataré en mi blog), no sabía muy bien que darle. Pensé en los dibujos animados. Leche y sardinas. Vaya, como no había sardinas, decidí sacarle un poco de jamón serrano picadito.
     
    Días más tarde el veterinario nos explicó que darle de comer eso a un gato de su edad es como echarle cianuro por el gaznate. Pues que quieres que te diga, a Gato le encantó. Como muestra, su larga vida conmigo hasta que hace unos años me dejó. Siempre echaré de menos mi bolita blanca y negra. La viva imagen de felix, el de los anuncios de comida.

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