La lluvia en Sevilla es una maravilla

Hace calor. Mucho calor. Y la sensación se acrecienta cuando leo en el periódico que lo de los embalses cada vez es más preocupante. Que las lluvias no llegarán hasta Noviembre. Que se plantean restricciones y “golpes de efecto” en las facturas de los usuarios. Entonces miro por la ventanilla del autobús y descubro con estupefacción que las fuentes del municipio en el que resido (fuentes ornamentales, se entiende) están a pleno rendimiento y los parques están siendo regados a las 12 del mediodía. Lo repito por si no ha quedado claro: LAS DOCE DEL MEDIODÍA. Con Lorenzo pegando de plano y con fuerza. Yo tenía entendido que la hora buena para regar era el atardecer o incluso la noche, evitando que el agua achicharrase las plantas actuando como una lupa y con el consiguiente ahorro por la inferior evaporación. Debe ser que presté poca atención cuando me lo explicaron.

El caso es que yo he intentado comportarme de una manera responsable regando a mis horas, cambiando los baños por duchas (aunque a veces sea la cabeza la que te pida un baño relajante a gritos), cerrando el grifo siempre que fuera innecesario que corriese el agua… y será mi bolsillo el que se resienta en el momento en el que la situación se torne más grave. No es una queja; entiendo que la mejor manera de concienciar a la población es darle donde más duele. Pero del despilfarro diario de agua municipal no habrá bolsillo que se resienta. Sólo el bienestar de los ciudadanos. No habrá un responsable al que culpar (al menos no públicamente) si en algún momento es necesario realizar cortes de agua. Y me da tanta rabia que me planteo ir a bailar la danza de la lluvia delante de la casa del alcalde, a ver si entre los tambores, los gritos y (posiblemente) la fogata en cuyo derredor bailaré se le quitan las ganas de jugar con algo tan preciado. Aunque tenga que pintarme la cara y ponerme plumas en el pelo. Difícilmente encontraré mejor excusa para hacer el indio.

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7 comentarios en “La lluvia en Sevilla es una maravilla

  1. Ayssss. me pasaria el dia y la noche leyendo lo que escribes. Es una maravilla tu espacio no tiene desperdicio ninguno. Y que bonito disfrutar de tus impresiones de vacaciones…Seguiré, si me lo permites, visitando tu interesante espacio.Una sonrisa

  2. Creamfields, en cuanto vuelva a la rutina (dentro de unas horas). Que todavía me cuesta coger el ritmo 😛 pero te prometo que contaré más._meim, muchisimas gracias. Pasa y acomódate. Estás en tu casa.Bss!

  3. Aquí, en esta lluviosa Cantabria, casi nunca falta el agua… pero si hace falta sincronizamos los relojes y te apoyo en el bailecito. Me encanta hacer el indio…Mis recuerdos de Amsterdam me han atrapado esta noche…y sí, no lo había pensado, pero el poema si puede recordar a ese maravilloso (y grande de coj…) cuadro.Besos

  4. Eso o enviar a la gente a festivales veraniegos en plan campo de concetracion, ahi si que no se desperdicia el agua…solo la cerveza.

  5. Turin, acepto la propuesta. Hagamos el indio. ¿De qué tribu seremos?Titonosfe, desperdiciar cerveza es casi tan sacrílego como desperdiciar agua :PMarta, Norte es un modelo en potencia. Esperad y veréis.Bss!

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