Footprints in the sand

 
Dicen que cuando entramos en la vida de alguien, aunque sea un instante, dejamos huella. Por la misma razón, cada persona que ha pasado por mi vida, teóricamente, ha dejado su estela en mí. Llena de curiosidad (que mató al gato y puede que también termine conmigo XD), comienzo la tarea de rastrearlas, de identificarlas, pero mi primer error es pensar que se parecerán a las que dejó Campanilla en la camisa de Peter cuando volvió a buscarle a casa de Wendy. No, es imposible que sean de ese modo. Y al concentrarme, las descubro en una media sonrisa, en un lunar en mi espalda, en una pequeña cicatriz en el ventrículo izquierdo de mi corazón y en otra algo más grande en la aurícula derecha, en un paso de baile, en el recuerdo de un aroma, en una caricia que todavía siento, en mi forma de abrazar la almohada.
Cuando por fin tengo un buen montón de ellas localizadas (¡nunca pensé que fueran tantas!) aumento el esfuerzo que está haciendo mi cabecita hasta conseguir relacionar cada una con su legítim@ dueñ@. No es nada fácil pues algunas son muy obvias, pero otras pasarían inadvertidas para cualquiera, e incluso llego a sorprenderme al reconocer marcas que creía olvidadas o que nunca sabré cómo han llegado hasta mí. Y mientras me recreo en ellas, y en los recuerdos que me traen, me pregunto si yo también dejaré huella y si, en caso de hacerlo, será segura y permanente o vaga y confusa, como una pisada en la orilla del mar. Me pregunto en quién habrá quedado un retazo de mí.
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6 comentarios en “Footprints in the sand

  1. Uy uy uy uy! En los tres últimos posts hablas, en uno, de que no dejas huella, en otro de quién y cómo te han dejado huella (y si tú lo habrás hecho) y en el del medio, comentas una vuelta ala infancia… te estás asustando por haber cumplido los 25!!!!!!Quédate tranquila, pues sólo tienes que mirar la cantidad de gente que entra en tu espacio, la cantidad de comentarios que acumulas, la cantidad de reflexiones que sugieres… el día que dejes de ser eterea será un día feliz.Un vampiro (sin sombra, sin reflejo, sin huella…)

  2. No podría estar más de acuerdo contigo.Mi manía de contestar en francés sin venir a cuento, las sonrisas irónicas, algunas actitudes y posturas corporales, muchas expresiones, ciertas muletillas, guiños, gestos… un día o fueron ajenos, pero me apoderé de ellos, los hice míos. Hoy son parte intríseca de mí, las huellas que muchas personas han dejado, y que han forjado lo que soy y cómo soy (algunas veces para bien, me temo que muchas otras para mal).Y quien supiera suficientemente de mí (cosa harto complicada, dado mi hermetismo para todo aquello calificable de \’personal\’), podría rastrear en ellos mi historia.Sobre cómo olvidamos, sobre como perdemos los aromas, el tacto, el recuerdo de una sonrisa o de una mirada, y sobre la forma en la que adaptamos esos recuerdos para convertirlos en el "guión de nuestra película", en parte de nosotros mismos, escribí hace ya algún tiempo un relato que publiqué en mi espacio (sección \’Tangencias\’, es decir, textos propios pseudo-literarios de semi-ficción, mes de mayo o junio). Se llamaba \’De Difuntos y Flores\’. Literariamente, no es gran cosa (nada mío lo es), pero el tema está muy relacionado con tu \’post\’ de hoy.Besines

  3. La huella que deja la gente es subliminal.Como cuando ves un ciego por la calle. No has hablado con Él, pero te ha producido un sentimiento. Gente que parece Normal a la que sólo esquivas al andar te va sumando información. ((Todos somos diferentes en nuestro caminar, en nuestro pensar, en nuestro actuar)).Una vendedora te proporciona información; no sólo de un producto, sino también con su forma de ser. Una lectura te educa. Aunque la lectura sea una chorrada, o un chiste, o una Mala influencia. No sería Mala influencia si no influenciase.Estamos llenos del rastro de los demás. La anciana que compartió banco contigo mientras esperabas el autobús te proporcionó información. Te impulsó una carga visual. Cuando cometes un crimen, que sabes que estaba mal, y hieres a otra persona que parece que no te importa nada, esa Persona ha dejado su huella en tí; y claro; tú has dejado tu huella en ella ((de un modo más intenso)).Como cuando alguen te da un mensaje de salvación: Cristo te Ama, y ha muerto para que tus pecados sean perdonados y poder acceder al Padre Dios. Sólo le tienes que aceptar como Salvador. Éste tipo de mensaje no pasa inadvertido. Produce un Rastro entre el comunicador y el oyente. O te repele, o te cautiva. No hay término medio.Perdón por extenderme tanto. Shalom

  4. Hola guapa, dsd luego por el resto de comentarios parece q no paras de inspirar a la gente. Visita si puedeshttp://spaces.msn.com/members/esthermagar/PersonalSpace.aspx?_c=y leete el manual de ligue, yo no he parado de reirme y de paso te presento a mi otra "perfecta desconocida" (q kieres q te diga, mucha gente deja comentario pero solo unas pokitas ( y el desaparecido Khorne) me seguis visitando fielmente) Espero q lo disfrutes!! Un besazo guapa!!!

  5. Pablet-vampiro, ¡ni me había dado cuenta! Jajaja Creo que tengo un problema de temas recurrentes. A veces me pasa, y es un aviso de que necesito desconectar :PCronopio, no estoy de acuerdo en que trates a tus textos de "poca cosa". Buscaré ese relato :DXun_KLN, no pidas disculpas por extenderte. Las impresiones ajenas sobre cualquier cosa siempre nos enseñan algo o nos muestran un punto de vista que quizá no habíamos tenido en cuenta. Para eso están los comentarios XDJulio, ¡qué gran texto! Jajaja Y lo más fuerte, es que hay "tácticas" perfectamente reconocibles…Besos!!!

  6. No hay por qué preocuparse de las huellas qué dejas en la gente ni las que deja la gente en tí. Tú y yo y todos sabemos qué personas nos dejaron huella, aunque fuera en un breve instante de tiempo. Esa sonrisa, historia, mirada… color, estrella ,guiño que alguna vez vuelve a tu recuerdo. Cada recuerdo, esto es re-cordar lo que ya pasó es un guiño a un paso, una huella felina, una caricia de bebé… un leve aletear de mariposas que casi ni percibiste, al fin y al cabo un recuerdo-huella o una huella-recuerdo.Yo tengo mis huellas, mi cuerpo está marcado, tengo cicatrices, besos, restos de abrazos, mordiscos, cuchillos incluso, heridas sangrantes, heridas curadas… otras que parecen heridas pero si ni siquiera sé cuando aparecieron y no sé cómo desaparecerán.Heridas de amor, heridas de guerra, heridas de curro, curas de todas ellas.Y por cada huella que vuelva a tí, por cada RE-CUERDO -o menos cuerdo-, por cada re-acordar [acordar es despertar en portugués] hay, al menos, un despertar de un sentimiento en otra persona, animal o cosa que pasó por tu vida.Y aquí dejó mi breve aletear de mariposa.

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