Inauguraciones, tangas, y desvaríos

…y en este preciso instante queda inaugurado este blog"

(La multitud enfervorecida grita, aplaude y se mesa los cabellos, mientras una botella de cava se estrella contra el pc… esto, mejor la abro y me la bebo, que no están los tiempos para derrochar).

Dicho esto, voy a postear mi primera entrada. Todo el que alguna vez me haya escuchado (que no oído) hablar sobre mis ganas de tener un blog, sabrá que he llegado a prometer con una mano sobre la Trilogía de El Señor de los Anillos (figuradamente, claro) que el primer post iba a ir dedicado al inquietante mundo de la lencería femenina, y como soy una señorita de palabra, ahí va.

Y es que hay un hecho que me indigna profundamente, me cabrea sobremanera y me lleva a plantearme un recurso ante el Tribunal de Derechos Humanos mínimo: la absoluta marginación en las tiendas de lencería de una prenda que está pasando de clásico imprescindible a especie en peligro de extinción: las bragas (y por ende, la marginación de sus usuarias).

Vamos a ver, que está claro que llevar tanga está de moda (benditas sean las tanga girls), pero de ahí a intentar que TODA la población femenina se pase a esa prenda y deje olvidadas en un cajón sus raíces… Cada vez estoy más convencida de que es una conspiración a nivel mundial. Lo que aún no tengo muy claro es el propósito, pero es maligno seguro.

A día de hoy, cada vez es más común que tú vayas a comprarte una muda (como decía mi abuela) y las opciones sean las siguientes:

   – Tanga (de todas las formas colores y tamaños. Esto último, dentro de lo posible, que no es mucho).

   – Bragas de abuela, que suelen tener el tamaño de un paracaídas mínimo.

¿Qué ha sido de los briefs, las low wist, los bikinis, los indispensables culottes…? Y no es que sea un tema de estética, aunque realmente me parezcan horribles, o de economía, porque te cobran un riñón por algo que tiene menos tela que una servilleta, sino de principios. Sí, habéis leído bien: de PRINCIPIOS, porque, si llevo toda la vida buscando la braga perfecta, es decir, que al andar no se cuele por donde la espalda pierde su casto nombre, no voy  ir yo ahora a ponerme una prenda que va colocadita precisamente en esa parte de mi anatomía con las incomodidades que conlleva. Loca debería estar.

Ainsss, se me pira…

Bienvenid@s!!

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2 comentarios en “Inauguraciones, tangas, y desvaríos

  1. Estoy de acuerdo contigo donde este una mujer de leyes con lenceria de altos vuelos que se quiten las niñas con sus hilos dentales.Un abrazoooooo jejeje

  2. Eoeoeoeo!!!!Arriba esas bragasssss!!. Ahora se lleva ser una chica braga, la chica tanga es cosa del pasado…Uno mi voto a la causa.Besitos preciosa!!!

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